La estandarización de la calidad en la producción: cuestión de supervivencia

  18 Septiembre 2009

Alicante, 18 de septiembre de 2009 - Unificar los criterios de calidad de cualquier producto supone, hoy por hoy, una necesidad básica para la supervivencia de las empresas. Poder asegurarle a un cliente que cualquier web, imagen o contenido, está realizado bajo una serie de normas internacionales es, comercialmente, esencial.

¿Todo son ventajas?

Hasta hace unos años la estandarización se entendía como la realización de cualquier producto en serie. En la actualidad, vamos un paso más allá, y la estandarización responde también al factor calidad, que un tiempo atrás había estado olvidada.

La homogenización de los criterios de producción de cualquier servicio o contenido asegura el equilibrio y la uniformidad que cualquier cliente busca a la hora de contratarnos.

¿Qué procesos son obligatorios?

La estandarización no surge de la nada, es imprescindible identificar todos los procesos de producción internos. Estos procesos han de ser, inevitablemente, documentados. Ante todo, ha de ser posible conseguir y acceder a la información total de manera precisa. Algo tan simple como la realización de manuales de procesos y procedimientos puede mejorar la comunicación de todos los integrantes físicos y técnicos de la organización.

Al mismo tiempo, se consiguen disminuir los tiempos de proceso de creación de los productos pues se detectan aquellas actividades que pueden ser realizadas automáticamente, si no en su totalidad, sí en buena parte. Al tener todos los procesos definidos también es más fácil detectar los errores e intentar mejorar las fases de esta estandarización.

Pongamos un ejemplo

Muchos centros de documentación, empresas y archivos han comenzado proyectos de digitalización. La estandarización de los procesos de captura digital ha sido una tarea ardua, pero se ha conseguido un objetivo claro, que es el de facilitar el acceso y conservar los materiales, asegurándose que todos están creados de la misma manera. Aunque en un principio se vea que han sido muchos los recursos utilizados, las horas echadas y los ensayos realizados, así como los errores encontrados, se ha logrado establecer el estándar. Un estándar que viene refrendado por una norma de calidad ISO.

Las garantías

Se garantiza que el producto final puede ser competitivo para un mercado global, ya que la normativa de estandarización avala al producto sin fisuras. Se reconoce el ahorro de tiempo en la producción del mismo, un ahorro doble si tenemos en cuenta que es más fácil enseñar a alguien a realizar un proceso definido. Porque, aunque parezca una simpleza, se ahorran las pérdidas de trabajos que son rechazados porque no cumplen cualquier estándar. Estandarización, ahorro de costes y buena imagen, son inherentes.

 

Francesca Marí

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